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sábado, 9 de marzo de 2013

Título del Cómic: Daredevil: María Tifoidea
Coleccionable Marvel Héroes vol.1 nº 39 - Panini

Publicado: Febrero 2012
Precio: 9.99 €
Formato: Color
Páginas + cubiertas: 232

Este número contiene 9 historias a las que no falta ciertamente un hilo conductor con nombre de mujer: ¡María Tifoidea!.

Dan Defensor ya está en esta historieta consolidado, cuenta con una “fe” asentada tras los últimos conflictos con Kingpin (el eterno malo de las saga), de los que ha salido reforzado con la mujer que cree amar y un barrio que proteger en sus momentos como “Heroe”. Pero ¿será suficiente?. El villano mientras tanto se las arreglará para descubrir a “María Tifoidea” y colocarla en la vida de nuestro "amigo" para hacerle dudar hasta de su propio existencia.


La llegada del sólido John Romita Jr. permitió que el trabajo de Ann Nocenti llegara por la buena sintonía entre ambos darle al punto, uno de los más logrados, de "el hombre sin miedo". De las previas historias cortas logrará pasar a otras más sólidas y con argumentos que le permitirán consolidarse y con ello a "Daredevil".

"María Tifoidea" es una asesina a sueldo de Kingpin que a su vez se sabe meter en las entrañas de Matt Murdock (Dan Defensor). La doble personalidad de esta chica de pelo rojo (¿una más en la vida de Daredevill?) se encarga de hacer el resto.

¿El catolicismo de Matt se resquebrajará o saldrá reforzado?

Toca ponerse a pasar por el quiosco y saber el resultado, solamente son unos diez euros.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Clásicos a la venta.


Me consta que muchos solemos buscar y luego adquirir clásicos por que simplemente nos gustan y es el momento de verlos en nuestra estantería de cuentos e historietas, así que me ha llegado esta referencia desde Bilbao y os la paso para que podáis mirar entre sus existencias para adquirir alguno (cinco por ciento de descuento si os fijáis) que os pueda interesar.



Tebeos Clásicos 



Buenos días!

He pasado por tu blog y me preguntaba si podrías poner un post sobre mi nueva tienda online www.tebeosclasicos.es
Vendemos colecciones de comics! Ofrecemos un 5 por ciento de descuento hasta final de año para los que den a me gusta en Facebook.

Muchas gracias




sábado, 18 de agosto de 2012

Feliz reencuentro.


Dominical

Acá que nos volvemos a encontrar, con canas y todo, como debe ser.

sábado, 9 de abril de 2011

Una de bichos singulares animados.



Titulo original: Cadillacs and Dinosaurs.
País: Estados Unidos - 1993.
Temporadas: 1 Temporada de 13 Episodios.
Duración: 30 minutos.

Breve apunte:

Me propongo ver esta serie de Cadillacs y Dinosaurios que ve la luz entre 1993 a 1994 en yankilandia. Basada en una idea de Mark Schultz, padre de la serie de historietas en formato de libro bajo el título Cuentos Xenozoic de 1986. La serie de televisión la comercializó Marvel Comics quien detentaba los derechos de propiedad y deseos de resurgirla ante la popularidad de las historietas.

Tenrec y Dundee son los líderes de un grupo llamado Los Mecánicos, que buscan mantener el planeta ecológicamente equilibrado, enfrentándose para ello con Wilhelmina Scharnhorst, la nueva gobernadora de Ciudad Oceánica, que busca hacer retornar la civilización, aún a costa de volver a la devastación que casi les supone la extinción. Esta postura más heroica que el cómic, centrada más en la supervivencia, puede que sea un guiño con el que atraer a los viejos lectores y nuevos espectadores, pero a lo que parece el proyecto no llegó a cuajar y solo han visto la luz un total de 13 episodios.

Lista de episodios según la traducción conocida en América Latina:
01 - El bribón
02 - La manada de los malos
03 - El rayo mortal
04 - El bloque
05 - El chico salvaje
06 - La mente sobre la materia
07 - Supervivencia
08 - La bestia de la noche
09 - Remembranza
10 - Persecución
11 - La partida
12 - El duelo
13 - Incendio Voraz

NOTA: Esta información ligeramente alterada está obtenida del CRG.


viernes, 8 de abril de 2011

William Gezzio. Unos apuntes de su obra.



No dejaría de pasar por este enlace y disfrutar de la propuesta de ilustraciones que acá se nos ofrecen:


Un lujo al alcance de un sencillo ratón.

Es una pena que no podamos acceder a la totalidad o una parte importante de sus trabajos en nuestro país, pero gracias a su presencia en la red podemos suplir esta carencia. Pues el propio autor nos ofrece una parte importante de su producción por estos medios.



sábado, 19 de marzo de 2011

José Escobar Saliente. Visto por Manuel López.



Gestado y parido en la década de los 40 he mamado y he padecido las carencias de una posguerra que ha durado demasiado.

En el seno de una familia obrera, humilde, honrada y trabajadora fui creciendo enfermizo y tímido.

Mi infancia no difiere en demasía a la de muchos otros, voy a una de aquellas escuelas del nacional-catolicismo del franquismo. Aquellas escuelas que fueron un eficaz método de adoctrinamiento político. Aquellas escuelas que constituían la piedra angular de la propagandística de un régimen que decía emprender el camino del resurgimiento imperial de España.

Aquellas escuelas en la que se nos enseñaba la sumisión, el respeto, la obediencia pasiva a toda clase de autoridad y en que las mujeres debían ser abnegadas, sumisas, piadosas, puras, castas, y hogareñas en la España de platillo y pandereta.

Aquellas escuelas donde había que propiciar el desarrollo del niño en un ambiente de densa espiritualidad. Fueron años de profundo fervor religioso, a la obligatoriedad de la enseñanza de la religión, se sumaba la imposición de un sinfín de prácticas piadosas, "misas, primeros viernes, rosarios, viacrucis, ejercicios espirituales, meses de María, sabatinas, jaculatorias, himnos de Acción Católica, ofrendas de desagravio al sagrado corazón,...", que inundaron la escuela en aquellos primeros años cuarenta en que "a los niños descalcificados de la posguerra -atestiguaba Francisco Umbral- nos dolían las rodillas de estar tanto tiempo arrodillados, en las losas, rezando y cantando."

Aquellas escuelas en las que nos teníamos que aprender de memoria, de carretilla, las obras de misericordia, los frutos del Espíritu Santo, y la lista de los Reyes Godos. La que decía: "Los Reyes Godos fueron 33, pero los más famosos fueron 4: Ataúlfo, Recaredo, Wamba y Don Rodrigo"...

Sin embargo, podíamos evadirnos a un mundo fascinante y misterioso lleno de aventuras emocionantes, donde la épica era el condimento esencial. Teníamos Tebeos.

Los tebeos tuvieron una presencia prominente en la España franquista. Fuente de mitos y de una fuerza financiera de enorme envergadura cuyo influjo abarcó todas las áreas del paisaje cultural español.

¡ ¡ ¡

Memorias de mi infancia

"José Escobar Saliente"

Como fuente imprescindible para el acercamiento a la historieta en esos años y a la revista Pulgarcito en particular, un punto de referencia casi obligatorio lo constituyen los condicionamientos sociales y políticos y, particularmente, la censura con el control sistemático de toda expresión cultural efectuado bajo la dictadura franquista. La censura franquista fue ideada para completar el proceso de eliminación total -física y espiritual- de los adversarios de un régimen político y los grupos sociales que éste representaba.

El franquismo se sentía obligado a guiar a la nación que mediante la sublevación y la guerra había puesto bajo su custodia, hacia una ideología, una moral y una estética concordantes con el bien que pretendía encarnar, respaldados por una Iglesia católica para la que la sublevación del 36, fue la señal para lanzar una agobiante cristianización del país.

Las publicaciones fundadas por la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda y por grupos falangistas ligados al Estado, son las que están más y mejor estudiadas hasta ahora, cosa que no sucede con las publicaciones humorísticas pese a la importancia que tuvieron en la vida cultural del momento.

Hace falta tener en cuenta el clima agobiante de una cultura dominada y manipulada por este «nacionalcatolicismo» para apreciar justamente el significado de los, aparentemente, tan modestos esfuerzos realizados por las revistas humorísticas. En primer lugar, conviene destacar que la creación de una revista era tarea difícil y en la práctica hecho imposible por una serie de preceptos legales. A fin de solucionar este problema, se solía recurrir a publicaciones o meros nombres ya existentes para ir modificando luego su contenido.

Hay quienes atribuyen el éxito que la historieta humorística tuvo en España en la década de los cincuenta a las lagunas informativas de una prensa bajo censura. O, matizando esta idea, a que la historieta se convirtiese en "válvula de escape" para las frustraciones sociales reprimidas.

El hecho es que los historietistas españoles, -por el h

echo de que su público no dispone de medios de información veraces respecto a los problemas con que se enfrenta el país- responden a esta carencia trazando un cuadro lo más justo y equitativo posible de la realidad que contemplan. Este dificultoso trabajo parece haber sido una experiencia común en la generación de historietistas humorísticos de posguerra. No cabe ninguna duda de que en Pulgarcito los autores lograron superar, por lo general, el escollo de la censura, Si bien, sus historietas reflejan con cierta dureza la injusticia social, ésta está reflejada sin latiguillos, objetivamente sin color alguno.

Quizá no se puede entender cuanto decimos sin la memoria de la dolorosa posg

uerra. La terrible represión y por el hambre y la miseria. Los efectos de este dolor acumulado fueron enormes sobre muchísimas personas, especialmente vencidos, pero también vencedores.

Soy un niño, estoy sentado en un peldaño de la escalera que vive Siscu, meriendo una rebanada de pan untado con aceite. Estoy solo, supongo q

ue mis amigos se fueron a sus respectivas casas a reclamar también la merienda.

Ya son pocos quienes recuerdan a Carpanta, Zipi y Zape, Petra criada para todo, etc. Personajes de papel en nuestra infancia.

Cada semana se esperaba con ansia la nueva entrega de Zipi y Zape. ¿Cuál sería la última travesura de los dos gemelos?, ¿lograría comer Carpanta?…

En España, al igual que en el resto del mundo, el noveno arte empezó hace más de un siglo, solo que en lugar de librerías especializadas los tebeos so compraban en los Kioscos. Estas publicaciones que tan feliz hicieron nuestra infancia siempre serán recordadas en un rincón de nuestro corazón. Los tebeos conjuntamente con los álbumes de cromos se convirtieron durante bastante tiempo en uno de los mayores éxitos editoriales de nuestro país debido a la gran variedad de temas. Hoy nos enternecen y llenan de re cuerdos la memoria de quienes vivimos aquellos tiempos. Ayudan a entender el pasado y a recordarlo.

José Escobar, es uno de los autores, perteneciente a la promoción de historietistas que procuraron la superación de la narrativa gráfica humorística desde la visión critica de la realidad española que les tocó vivir. Una etapa difícil y contradictoria del arte y la cultura en España.

Escobar creó un pequeño gran universo de personajes, que aún hoy siguen aportando elementos y enriqueciendo los hallazgos al rico mundo de este autor, sin duda, uno de los más originales y evocadores de la historieta infantil española. Sus personajes, están definidos con la transparencia de una acuarela, tienen una sólida entidad desde el inicio de su existencia. Escobar los va construyendo a través de lo que hacen y dicen; pocas veces se detiene a realizar una descripción minuciosa o una caracterización exhaustiva, pero la realidad es que el lector termina sabiendo perfectamente cómo es cada uno. Su narrativa es concisa, breve y sugerente. En sus historietas, principalmente las comprendidas entre los años 1947 a 1956, destacan una intensa carga testimonial y permite, sin duda, configurar un amplio cuadro de la posguerra española.

La adaptación coyuntural de sus personajes a las circunstancias de la posguerra española

es el gran acierto y el gran mérito de José Escobar que en otro caso no hubiera alcanzado su carácter testimonial.

Queda José Escobar, para la historia de la narrativa gráfica humorística, como uno de los autores que mejor tejía historietas y que con más solidaridad miraba a la gente.

Manuel López


viernes, 18 de febrero de 2011

Red Ryder de Fred Harman.



Para este fin de semana me daré un gusto y mediante el escaneo de esta hermosura pretendo reencontrarme con mi más tierna infancia.

Acá os dejo el enlace en JPG, espero que os sirva: Red Ryder.

Pero en el CRG, ya saben de esto mucho. Enlace de referencia: Red Ryder en el CRG

Una imagen que vale su peso en oro:


Enlace de referencia: La historia de Fred Harman.

Otra que casi lo vale también:


Enlace de referencia: Otros vaqueros con historia.

Pero nada como lo que nos cuentan al respecto en nuestra propia lengua:


Enlace para no perdérselo: Las calles de Gotham.

Saludos vaqueros, nos volvemos a ver este fin de semana.

lunes, 31 de enero de 2011

La risa superó los miedos... Por Manuel López.


La risa superó los miedos más

comunes en la España franquista

"La especie humana tiene sólo un arma realmente efectiva: la risa. En el momento en que surge la risa, toda nuestra dureza se desploma, toda nuestra irritabilidad y nuestros resentimientos se desvanecen y un espíritu ‘soleado’ ocupa su lugar".

Mark Twain

El humor y el poder tienden a no llevarse bien, sobretodo cuando el poder no es inteligente, sino que es el poder de la fuerza y de las armas. Ese poder no tiene humor. El humor siempre representó un estado de rebeldía y resistencia contra el status quo, una mirada avispada para azuzar conciencias, un acto de protesta escondido tras una sonrisa.



Dijo Enric Sió que la historia de la España de la posguerra estaba reflejada, semana a semana, en las páginas de Pulgarcito y es que el tebeo de posguerra es un magnífico documento de las miserias de la España franquista que logró burlar la misma censura.

La Dictadura de Franco fue un período difícil también para el tebeo Español. Sin embargo, tras los tebeos de propaganda política, historietistas entonces jóvenes como Cifré, Contí, Escobar y Nadal, por citar unos pocos, pusieron las bases de una historieta que burla burlando, fue un verdadero retrato social de la época, un retrato de la realidad que veían a su alrededor.

En aquella realidad monótona y depresiva, al menos para la mayoría de la gente en esos años, surgió otra realidad alternativa y consoladora, un lugar donde la vida resultaba más justa, segura y, en suma, feliz: El Tebeo de Humor.

El tebeo con el cine fue el supremo arte de los sueños, fueran negros, grises o blancos; optimistas o pesimistas; naturalistas o fantásticos. No puede extrañar, pues, que el tipo de historieta que más cautivó a las multitudes fuera aquella que les ha ayudó a evadirse de lo cotidiano, o al menos a interpretarlo con un sentido más seductor que el de la simple realidad. En los años cuarenta, y finales de los cincuenta del siglo pasado, época en que el arte de la historieta alcanzó su plenitud en nuestro país.


La historieta alcanzó una posición indiscutible en la cultura popular de esos años. Quizá por ello ha sido desdeñada, como algo indigno de serio debate. Mientras que sus principales elementos integrantes (concepción, dibujo, caricatura y escritura, entre otros) han recibido trato académico por separado, la combinación de todos ellos ha obtenido un lugar insignificante en el mundo literario y en el artístico y ello a pesar de estar reconocida en el ámbito mundial como arte, en nuestro país, incomprensiblemente, ocupa un lugar que no se corresponde con el que debería ocupar.

¿Quién no recuerda nombres como DDT , Tiovivo o Can Can? Páginas y páginas llenas de personajes que ya forman parte de nuestra historia cultural y de la del país.

Eran publicaciones para niños pero niños mayores. El tiempo ha dejado claro que no se trataban de un simple divertimento para niños, pero ¿y ahora? Por motivos comerciales y culturales, todos aquellos personajes dejaron de existir. La democracia trajo sus propios personajes, muy distintos de los anteriores, pero los nuevos no han sido capaces de sustituirlos.

En la actualidad, la industria del tebeo es totalmente distinta a la de aquella época. Ya no se llevan las revistas del estilo de las mencionadas, con historias cortas de diversos personajes. El tebeo autóctono no está pasando por un buen momento. Nuestros dibujantes ha habido de adaptarse a la estética yanki o a la del manga para poder sobrevivir. Sin embargo, el declive de nuestra historieta ya comenzó cuando Vértice importó, masivamente, el tebeo de superhéroes.

Que lejos queda la época de mayor esplendor de nuestra historieta, durante los años cincuenta y sesenta, cuando la producción editorial española de tebeos alcanzaba tiradas de cientos de miles de ejemplares. Y si a ello añadimos que se estimaba que cada tebeo era leído por más de diez personas diferentes, podemos hacernos una idea de la importancia que este medio tuvo en la Sociedad española

Manuel López

domingo, 23 de enero de 2011

Dos historias del Oeste. Isaac del Rivero.




Sabía de la existencia de estos materiales, pero desde entonces que solo había podido ver algunas de sus ilustraciones sueltas, hoy el reencuentro se ha producido de una de esas maneras que uno no espera, simplemente repasando materiales en el CRG para ver qué podía ser objeto de una revisión y si fuera posible tras verlos en formato digital ver si los puedo lograr en el mercado de segunda mano.

Este apunte es de "barbarroja" y gracias al mismo hemos visto colmada una parte de nuestros intereses, ahora veremos si logramos verlos en papel y en el lugar que les corresponde.

Este ejemplar de la colección Tumi de 1980 nos trae dos tremendos y crudos relatos de la mano del dibujante, guionista y editor asturiano Isaac del Rivero (Colunga, Asturias, 1931). En el primero, y a través de unos dibujos impresionantes que ilustran con verdadero dramatismo un texto desgarrador, el autor se manifiesta claramente en contra de cualquier conflicto bélico, situando la narración en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos. En el segundo, denuncia con rabia y descarnadamente el exterminio a que fue sometido el pueblo indio de Norteamérica y cómo éstos fueron expulsados de sus tierras.

Texto en cursiva y enlace de "Barbarroja", para el CRG:

Dax, "El Guerrero". Esteban Maroto.



Toutain Editor, 1979.
106 páginas en blanco y negro.
Álbum de tapa blanda de generosas dimensiones: 33,5 x 24 cms.

Esteban Maroto fue entre finales de los 60 y comienzo de los 80 el gran referente internacional del cómic español. Hubo otros muchos dibujantes nacionales en aquel entonces que tuvieron éxito en el extranjero, pero por sus características, sin lugar a dudas el suyo fue un caso aparte.

La serie de ‘5 X INFINITO’ le sirvió de lanzadera al estrellato internacional. La obra había llegado a USA a través de una versión mejicana retranqueada llamada ‘Legionarios del espacio’ y los profesionales de EEUU (que hasta entonces miraban a los autores europeos por encima del hombro) alucinaron, se la pasaron de mano en mano, y quedaron admirados de lo que se hacia al otro lado del océano: ¡El éxito fue total!

El triunfo de la serie coincidió con su desaparición. Maroto decidió concluir con su trabajo en la ciencia-ficción e iniciar un nuevo trayecto en lo gráfico. Por diversos motivos, incluido el económico (cobraba mil pesetas por página), tenía ganas de soltar amarras y romper con todo lo anterior. Con esa finalidad elaboró un proyecto de fantasía-heroica o como lo llaman en USA, espada y brujería. La serie seria bautizada inicialmente con el nombre de ‘Manly el guerrero’. La subdividió en episodios de ocho páginas y su primer capítulo pudo verse en el desaparecido diario vespertino madrileño ‘Pueblo’, que por problemas con la censura no completaría su publicación.

Su éxito americano produjo que le empezaran a llover ofertas y contratos desde EEUU. A partir de entonces este país se convertiría en el mercado natural de Esteban Maroto y trabajaría en especial para las revistas de la Warren. Las historias iban llegando a España en Dossier Negro (en el caso de Dax), y en Vampus, y luego en Rufus,Vampirella... Maroto por todas partes: bárbaros, guerreras, esqueletos de señores y de caballos, y de magos y gnomos en sus bosques y chicas con y sin ropa... ¡Madre mía! Qué buenos tiempos para los lectores de tebeos. Y casi todo en blanco y negro (aquellas historias no podían ser de otra forma), con sus pelos flotando y las rayitas, miles de rayitas, raspados, esponja, tela de saco, pincel, pluma, caña, trapos, dedos, y más raspados... qué maravilla.

‘Manly el guerrero’ mutaría de nombre por motivos comerciales y se transformaría en ‘Dax the warrior’. Tuvo dos ediciones en España y nosotros consideramos la primera (Toutain), por su impresión y tamaño, la mejor con diferencia. No comprendemos cómo no se ha vuelto a publicar, pues es un material que ‘se vende solo’ y las dos ediciones anteriores están completamente agotadas hace muchísimo tiempo.

Toda la información es una libre interpretación de otras fuentes de marimon para el CRG:


Enlaces relacionados que me parece merecen la pena:


A un precio para no parar hasta encontrarlo:

Nuestro clásico de referencia para casi todo:

Algunos lápices del autor y vídeos para degustar:

Un Fan club la mar de interesante:

martes, 18 de enero de 2011

Conti. El disparate inteligente. Por Manuel López.


La obra de Conti es una muestra de ese humor absurdo e inteligente del que fue un genio y figura. Conti fue uno de los grandes de Pulgarcito. Su humor fino, inteligente y absurdo significó un soplo de aire fresco en la historieta de la España de la posguerra.

A traves de su más celebrado personaje, El Loco Carioco, nos estuvo diciendo que la realidad puede ser más irreal que la propia irrealidad. De un mundo a otro sólo media una formulación más o menos racional.

Pulgarcito (1921), con el comienzo de la Guerra Civil en 1936 significó el estancamiento, al igual que el de la historieta en general, de su evolución hasta el final de la guerra.

Una vez acabada la Guerra Civil poco a poco va trasluciendo el principio de lo que será una época dorada en cuanto a su aceptación, que se prolongaría hasta que, a mediados de los años 60, la televisión empezó a irrumpir masivamente en los hogares españoles y modificó muchos de los comportamientos de la población. Para ello, a partir de 1947, contrata un equipo de jóvenes historietistas ya experimentados y disfruta de los servicios de un hombre clave dentro de la publicación: Rafael González Pulgarcito es una ráfaga de aire fresco. Es un canto a las libertades y una sonrisa delante de las desgracias y penurias en los momentos difíciles de la posguerra. Los personajes más admirados, los más populares y queridos de los lectores.

En ocasiones el mérito de llegar primero no cuenta a la hora de hacer balance y medir los progresos de la historia, o se da el caso de obras punteras que, con el devenir de los años, vienen a ser ignoradas o menospreciadas como si no hubieran existido nunca. Podría ser el caso, es difícil saberlo a ciencia cierta, de El loco Carioco, el personaje creado por Conti para la revista. ¡Todas los tebeos en el franquismo son iguales!

Este comentario, acompañado de miradas de desprecio, es el que sufrimos la mayoría de las veces aquellos que como nosotros confesamos nuestro interés en este controvertido género historietístico. Si bien es cierto que todas los tebeos en el franquismo están concebidos con un mismo fin, el de entretener al lector, no es en absoluto verdad la creencia de que habiendo visto uno los has visto todos. Dentro del universo del tebeo en esa época existió un grupo de profesionales que se esforzaron por darle un cierto aire de dignidad a una parcela del ocio vilipendiado universalmente (pero de la que casi todo el mundo ha hecho uso al menos una vez). Gracias a ellos los aficionados podemos dejar de esconderemos y de sentirnos como una especie de analfabetos y ridículos.

Parece que, hoy más que nunca, los lectores de tebeos están urgidos por encontrar alguna clave que ayude a comprender, o al menos sobrellevar, una realidad a veces más cercana a los seres monstruosos de la historieta moderna que a los trazos estilizados de las viejas revistas.

Conti

Estas líneas pretenden ser un pequeño homenaje a uno de los autores más significativos del genero en nuestra posguerra, y que hasta ahora ha estado en un guetto del que pretendemos, con estas líneas, que vaya saliendo. Pero sobre todo el motivo de estas páginas es agradecerle a Conti todos los momentos de placer que nos ha dado leyendo sus historietas

El nombre de Conti va unido al efervescente transcurrir, en los años cuarenta/cincuenta, de la revista Pulgarcito. La obra de este autor viene a desembocar en un tipo de historieta delirante, en un modo de narrar lleno de chispas en las que parece refocilarse haciéndonos disfrutar con sus personajes, sus situaciones cómicas, sus agudas alternativas. Fue la época dorada del humor gráfico porque luchaban por sortear la censura.

Ganarse el pan

A pesar de las muchas distancias, sino temáticas, si estilísticas existentes entre Escobar, Peñarroya, Cifre y Conti, existe una suerte de "link" que los une y que, de alguna forma, los hermana. Dibujaron en parte gracias a la necesidad expresiva que hay en todo autor pero, por sobre todas las cosas, dibujaron para ganarse la vida. Y aunque ninguno de ellos tuvo pretensiones de trascendencia, la obtuvieron.

Vistas en perspectiva, las primeras historietas del dibujante adolecen de cierta indefinición, como si Conti todavía no hubiera decidido que sobre que clase de cosas y cómo deseaba dibujar. No menos cierto es que la particular habilidad de Conti para construir veloces e inteligentes viñetas ya estaba presente en sus primeras historietas, una característica no muy evidente en la obra de algunos de sus coetáneos.

El dibujo de Conti es sencillo, pero eso forma parte del encanto de sus historietas, que son de lo más irreverentes y cachondos de la historieta española. Un autor, quizá, carente del glamour de algunos de sus coetáneos, pero sobrado de ingenio, mala leche y franqueza.

El humor inteligente despierta sonrisa

La sonrisa es lo que produce el humor más inteligente y la carcajada suele producirse por el humor más disparatado. La carcajada dura un segundo, la sonrisa puede durar hasta un minuto y si el chiste es muy inteligente, a medida que lo va entendiendo se va prolongando esa sonrisa y la gente lo disfruta más y el humor de Conti es un humor disparatadamente inteligente. Ojalá la historia de la historieta llegase a guardar el recuerdo de la obra de todos los profesionales, técnicos y colaboradores que dieron vida a la Editorial Bruguera y hoy permanecen ignorados.

Desgraciadamente, en los últimos años parece haberse desarrollado una tendencia común en todo el mundo, y es que de forma casi global, las revistas infantiles con tebeos han sido sustituidas por revistas de videojuegos o de clubes televisivos.

La edad de oro, Conti

y

El Loco Carioco

Una vez acabada la Guerra Civil poco a poco va trasluciendo el principio de lo que será una época dorada, en cuanto a su aceptación, para el tebeo que se prolongara hasta mediados de los años 60, debido a la irrupción la televisión en los hogares españoles.

Pulgarcito, a partir de 1947, a cuyo frente se encuentra el que fuera un hombre clave dentro de las publicaciones de Bruguera: Rafael González, contrató a un equipo de jóvenes historietistas, que convirtieron a la revista, a pesar de la censura Franquista imperante en aquel entonces, en retrato social de la época.

Carpanta; El Repórter Tribulete; Don Pío, El Loco Carioco, Las hermanas Gilda, Zipi y Zape, Casildo y Doña Urraca, se convertirían prontamente en los más populares y admirados personajes de la revista.

Si la prensa y las revistas populares reflejaban la historia oficial del país, en Pulgarcito se ofrece la otra cara, la oficiosa, la del pluriempleado, las colas, los abarrotados tranvías, el estraperlo, los nuevos ricos, el hambre, etc., y paradójicamente era una revista infantil. En una época en que la censura impedía hablar de ciertos temas, Pulgarcito, a través de sus personajes, aprovecha para hacer una crítica a los estamentos sociales, sus historietas reflejan una realidad.

Hoy, desgraciadamente, el tebeo es el único medio de comunicación de masas que ha dejado de serlo: se ha convertido en minoritario, desplazado de las prioridades infantiles y adolescentes por la televisión, la consola o cualquier otra cosa.

Pulgarcito forma parte de nuestras lecturas infantiles y adolescentes, publicación, que a mi juicio no se le ha dado la importancia que merece. Por lo que desde estas líneas, insto a plumas más preparadas que la mía, conseguir un tratamiento riguroso y serio a la gran obra que se debe realizar y no se ha hecho hasta el día de hoy. Que tiempos aquellos en que a los tebeos eran conocidos como tebeos y no cómics.

Los 50 y 60

Los años 50 y 60 fueron los de oro de las revistas o tebeos infantiles y juveniles. De por aquél entonces -o unos pocos antes- son las ya históricas: "Pulgarcito", "DDT", y "Tío Vivo", todas ellas editadas en Barcelona. En todas ellas encontramos al grupo de historietistas de Pulgarcito, son los: Cifré, Peñarroya, Escobar, Conti, etc. De la que podríamos denominar como "la vieja guardia", el estilo de las historietas de Conti son, quizá, más que criticas, más personales e irreales. Con un grafismo deliberadamente sencillo del que hace uso, y que está dotado de una gran expresividad, convierten su lectura en algo intemporal que permanecerá vigente más allá del período en que fue concebida.

En un país en el que como señala Carlos Giménez, se follaba con prisa, con hambre, con rabia, con desprecio, con odio, e incluso se follaba con desgana. Y en el que la mayoría de veces ni siquiera se follaba, leer a Conti no era únicamente el camino hacia la risa prolongada, sino también volver a recordar unos modelos gratificantes de estar en este mundo ahora malparado. Mucha confusión y enredo, diversión, gracejo, coña, risas y mucho buen hacer.

En esos años, Conti, se perfiló como un historietista maduro y sobrio, perfecto conocedor de los resortes del medio de expresión en el que trabaja y consciente de sus limitaciones y sus virtudes.

El análisis cronológico de su carrera, deja las puertas abiertas a un interesante análisis tanto estético como temáticos.

Conti es, por derecho propio, un clásico. Si nos remontamos al 40/50 y recordamos aquella etapa confusionista de posguerra donde algunos autores se empezaban a soltar la melena, vemos que sobresale con luz propia "El loco Carioco", personaje que nunca jamás se ha ido del todo de la mente de los aficionados. Y los años han pasado y Conti sigue ofreciéndonos, cada vez que le volvemos a leer, jugosas y sustanciosas páginas que llevarnos a los ojos … Tanto si has oído o no hablar de él en tu vida. El Loco Carioco nos propone un mundo delirante en que todo parece deba ser excesivo. En el mundo del Loco Carioco todo tiende al exceso, al delirio y por supuesto a la risa.

El loco Carioco fue un personaje que contó con numerosísimos adeptos. Para algunos, entre los que me incluyo, las historietas de Conti están íntimamente relacionadas con el despertar de mi pasión por los tebeos. A través de sus aparentes sencillas páginas, aflora sin duda el mundo dislocado de la posguerra, pero por encima de él sobrevive en sus páginas todo un mundo de esperanza.

Conti fue uno de los mejores colaboradores de la revista Pulgarcito. Narrador excelente, humorista completamente pasado de rosca, su obra constituye una colección de despropósitos y ataques al buen sentido. El Loco Carioco ejemplifica las características del autor: un argumento cercano al surrealismo, un personaje delirante en su esforzada caricatura de lo cotidiano, con unos diálogos, en ocasiones, aparentemente absurdos.

A pesar de que la historieta de posguerra estuvo marcada por las tutelas de carácter religioso y por la instrumentalización partidista, falta de libertad de expresión, que caracterizó la dictadura franquista, Conti formo parte de aquellos autores que no cerraron los ojos a la realidad circundante y con todo el disimulo que se quiera, reflejaron en el tebeo las carencias y malestar existentes en la época. Retrataron a la sociedad que les rodeaba, una sociedad grotesca y caricaturizable. En esos años la historieta española, consiguió unos techos de calidad que es imposible relegarla al olvido, por ello seguimos intentando preservar del olvido aquellos tebeos de posguerra, que son un autentico legado. De aquel tebeo popular sin pretensiones surgieron verdaderas obras maestras.


Finales de los 60

Comienza a finales de esta década una decadencia del tebeo derivada de los nuevos medios y los cambios en los modos de vida de los españoles, así como de una censura más restrictiva. Los tebeos se hacen menos críticos, lo que conlleva el paulatino abandono de aquel afortunado humor, que en años anteriores, siempre actuó como desengrasante contrapunto distanciador, de puente entre lo oficial y la realidad. Es también cuando Pulgarcito sufre un cambio de estilo importante, se deja de hacer el típico chiste hinchado, el sistema antiguo de Bruguera en la que había que esperar a la última viñeta para que hiciera gracia.

1969 supuso un cambio fundamental en la línea de la editorial Bruguera, abandonando las historietas de una página (a lo sumo una doble) y pasando a ocupar varias. Este formato se mantendría posteriormente en todas las revistas de la editorial, donde una generación de nuevos autores había irrumpido con fuerza.


Manuel López

martes, 11 de enero de 2011

El profesor Tragacanto. Schmidt.

El profesor Tragacanto
Martz Schmidt
Clásicos del humor # 27
RBA

Uno más de la colección ante el que quitarnos el sombrero.

Ahora estamos ante "el Profesor Tragacanto", siguiendo la tónica de los personajes minúsculos y barbados de su autor, resulta, como todos, un simpático perdedor, constantemente frustrado por su intento de ascender en el escalafón, que ha de lidiar constantemente con los niños terribles de su clase y con el incompetente aunque simpático Petronio.

A su vuelta en los años 70, Schmidt retomó de nuevo su serie, con un estilo más nervioso y vivo que nunca. Tras la creación de la escuela, deja la serie en manos de sus discípulos para centrarse en su serie preferida de los últimos años, Deliranta Rococó.

Tragacanto disfrutaba de su primer serial, con guión y dibujos del sinpar Ardil cuando las revistas de B fueron canceladas en 1996, dejando inconclusa la aventura.

Enlaces de interés para saber más:


Pulgarcito. Jan.


Una de las últimas compras de la serie Clásicos del Humor ha sido esta interesante recopilación de un autor de tierras leonesas.


En el año 1981 la Editorial Bruguera estaba sufriendo un profundo cambio y primaban sus deseos por no quedarse atrás, resultaba imprescindible nueva sabia y con ello nuevos planteamientos para sobrevivir.


Los últimos cambios les llevó a cambiar en unos casos y en otros a reutilizar cabeceras clásicas de la casa, entre ellas destacaba en esos momentos Pulgarcito. Se solicitó un proyecto a Ibañez, otro a Raf y a Jan. Este último presente un proyecto basado en la personalidad del Pulgarcito del cuento clásico publicado por Charles Perrault (1697), pero perfectamente adaptado a la España y los personajes secundarios del momento.


Hasta entonces "Pulgarcito" sólo había sido la cabecera del cuento, que se sepa no existió nunca un personaje de ese nombre en sus páginas. El texto del propio proyecto de Jan decía así:


El primer número apareció
en marzo de 1981

PULGARCITO será el más listo de seis hermanos más un gato que se llamará 'MEDIANOCHE'

Los cinco hermanos de PULGARCITO serían gemelos, o sea exactamente iguales, quintillizos, vamos... El padre sería de oficio cartero, o empleado de correos. PULGARCITO viviría en un piso más bien modesto y en una ciudad de tamaño regular, con sus autobuses, taxis, tiendas o grandes almacenes, en la cual se definan personalidades secundarias como por ejemplo: el guardia, el señor alcalde, etc... Todo más o menos como la mayoría de los lectores de tebeos.

En las calles, tiendas, colegio y demás teleles de esa ciudad se movería PULGARCITO, al principio para que el lector se familiarice con el y su soporte de procedencia antes de ponerlo a correr aventuras a lo largo del mundo, pero de manera que siempre regrese a su ciudad, al colegio, a recuperar clases... excepto en época de vacaciones, claro.

PULGARCITO estará inspirado en el del cuento pero traído a nuestra época y entorno, que es la del lector. Su relación con el cuento sólo serian referencias que permitan ironizar.

Sus aventuras tienen que tener acción y humor pero PULGARCITO no puede pegar puñetazos, pues tendríamos otro Benito Sansón y no interesa. Habrá que buscarle, en cada caso, un secundario que pegue las tortas por él. Podría colocarle un amigo grande y gordo y tonto, como Obelix pero en feo, que se llamaría 'EL OGRO'.

Tanto los padres como los hermanos de PULGARCITO serán secundarios de 'apoyo', puesto que hay que resaltar a PULGARCITO. Los mellizos deberán ser indecisos, quedarse en segundo plano, no saber como salir de los líos que puedan tener, como en el cuento.

El gato MEDIANOCHE lo considero necesario pues PULGARCITO no puede estar solo, sería monótono que siempre salieran sus hermanos. PULGARCITO al ser pequeño necesita algo que dé lugar a diálogos, recursos y patrón de medida (serían del mismo volumen) No quiero usar un perro pues ha sido muy utilizado, pero el carácter de MEDIANOCHE lo veo mitad perro mitad gato.



Texto entresacado de:
Pulgarcito.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El Teniente Negro. Glenat.

... un trabajo a recuperar que lo ha sido por fin, y que está a disposición de los lectores por el razonable precio de 19,95 euros. ISBN: 978-84-9947-097-9

Más información en "tebeos clásicos":

http://www.tebeosclasicos.com/web/index.php?option=com_content&view=article&id=123:regresa&catid=35:novedadesed&Itemid=34

NOTA: Algunos igual dicen que resulta caro a ese precio, pero me parece que debemos correr a reservar nuestro ejemplar.

No dejen de leerse el artículo que el autor de la reseña recomienda al respecto. Un buen trabajo de alguien que siente algo cuando tiene este tipo de "cosas" entre sus manos.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pulgarcito, referencia humorística de la España franquista.



Pulgarcito es la primera revista infantil que utilizó exclusivamente Guionistas y dibujantes españoles, y que durante su existencia hizo populares a muchos de sus personajes como: El reporter Tribulete, de Cifré; Zipi y Zape y Carpanta de Escobar; El loco Carioco de Conti, Doña Urraca de Jorge; Don Berrinche, Gordito Relleno y Don Pío de Peñarroya; junto a Las hermanas Gilda, de Vázquez y un largo etc.

La España del Pulgarcito

Queremos una España faldicorta", había dicho José Antonio Primo de Rivera: su hermana le puso pololos en la sección Femenina.

El párrafo anterior refleja, o quiere reflejar, facetas de una época todavía cercana pero que, posiblemente, la mayoría de lectores no conoció, facetas de los años cuarenta, donde los niños y las niñas estaban totalmente diferenciados. ¿Para bien o para mal?; yo pienso que para mal.En 1947 había en apariencia paz pero en la práctica eran tiempos de miseria y hambre para las clases populares mientras que los grupos dominantes volvieron a ser los que poseían riquezas. Los españoles de esos años viven en una sociedad en la que no se pueden tomar decisiones libremente, ya que son la Iglesia y el Estado quienes determinan en nombre del pueblo.

En aquella España bajo el mando personal del caudillo no había partidos políticos, ni partición de poderes, ni siquiera libertades. Lo que sí había era censura, en especial a todo lo referente a la moral sexual relacionada a su vez con el trato y la educación de las mujeres. Por ello no se puede obviar la importancia testimonial de las historietas de los autores anteriormente citados, nos contaban cosas que aún hoy me pregunto como podían colarse en aquellos años. Eran historietas para niños pero niños mayores.

Aunque algunos de los postulados que se han venido aplicando a la revista Pulgarcito, han sido puestos en duda por un critico reticente a que el mejor retrato social de la época sea una revista infantil. Sin embargo, sería absurdo no reconocer que la publicación tenía un cierto aire intempestivo, un perfil aparentemente anacrónico que puede explicar parcialmente porque su importancia de crónica de una época ha sido puesta en duda por parte del reticente critico.

En aquella necesaria revista, que lo fue, llamada Pulgarcito, desde sus comienzos, y muy especialmente en sus primeros diez años de existencia, tras la guerra civil, desarrolló una visión gráfica y analítica de la realidad que le rodeaba. Esta revista de humor fue un gran referente para todos aquellos que sentían necesidad de evadirse de la realidad imperante de la dictadura franquista.
En el franquismo existía afortunadamente el humor; había una oleada de humor crítico que se desenvolvía en aquella revista. El humor era muy importante como medio de liberación, es necesario, no ya como arma, sino como punto de escape.

A la sombra de sus personajes, emergen escenarios y símbolos de la codificación de los espacios en sintonía con los diálogos. Una pluralidad de lugares surge de este mundo del humor - o, en este caso, un universo simbólico - intentando ofrecer al lector una visión crítica del régimen, del autoritarismo. A ellos debe el lector que, en medio de la asfixia franquista, corriera una brisa de surrealismo y delirio, una pincelada de color en medio de la mancha gris.

El humor de Pulgarcito puede afirmarse que creó un estilo propio. Mostró la otra cara de nuestra sociedad en aquellos años con sus incongruencias y frustraciones, y nos enseñó a dejar abierta la puerta de la sonrisa para superar nuestras carencias. Pulgarcito es un referente humorístico de la España franquista.

Manuel López Porras

viernes, 12 de noviembre de 2010

Guillermo Cifré Figuerola II

Guillermo Cifré Figuerila: Dibujante y guionista / Traiguera, 1922 - Barcelona 1962, de él nos dice Jesús Cuadrado: Fue el más grande creador (junto a Vázquez y Coll) de toda la historia de la historieta Española de humor.

Somos conscientes de que la obra de este autor no puede resumirse, ni en unas pocas líneas, ni con una pequeña muestra de algunos de sus personajes. Por ello hemos querido centrarnos, básicamente, en uno de sus personajes: Cucufato Pí, para quien esto escriben uno de sus mejores personajes junto al Reporter Tribulete, Las Tremebundas Fazañas de Don Furcio Buscabollos y Amapolo Nevera.


CUCUFATO

o

EL EROTISMO FRUSTRADO


Como ha señalado Vázquez de Parga en Los Cómics del Franquismo, es indudable que las limitaciones censoras impuestas a los tebeos en los años de posguerra no tuvieron, respeto a la historieta de humor, la eficacia deseada, y ello quizá porque el dibujo dislocado, el dialogo disparatado y el chiste final hacían impensable cualquier implicación ajena al gag desarrollado, conformándose así una voluntad testimonial que desgraciadamente empezó a perderse a partir de, aproximadamente, 1959 cuando la censura y una nueva generación de dibujantes irrumpe en el mundo de la historieta e impone una nueva visión del mundo y que culminó con el segundo gran hito de la primera en 1962, fecha de consumismo y desarrollo a través de la Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles.

No puede plantearse un estudio sobre la historieta de esos años sin tener en cuenta las condiciones sociales, económicas y políticas en las cuales se inscribe, en la que la arbitrariedad del poder dejó grabadas en nuestra memoria colectiva expresiones como: "No sabe usted con quien esta hablando", o "se va usted a enterar". La trasnochada educación que, desgraciadamente, nos impartían en aquellas escuelas nacidas al amparo del nacional- catolicismo que relegó a la mujer a la cocina y le reservó las interesantes tareas de coser, limpiar, procrear y rezar, en la nos preguntábamos muchas cosas que nunca nos enseñaron.

De la historia de España sabíamos lo de Don Pelayo, los Reyes Godos, Isabel y Fernando, un poco del dos de Mayo y ya pasábamos al Caudillo. Aquellas escuelas en que nuestras principales asignaturas eran Religión, Moral, Educación Patriótica, Catecismo, Cara al Sol, Montañas Nevadas y Viva España cada mañana. También algo de gramática, geografía y aritmética.

El sistema de censura previa, hizo que el Estado tuviera en sus manos todo el manejo de cuanto pudiera incidir en cualquier faceta relacionada con la cultura. Así pues la censura gubernamental, política, con respecto al contenido de los tebeos, y la censura social, extrapolítica, con relación al medio historietístico, en el sentido más peyorativo, llevaron al tebeo español a su propia autocensura, tanto por parte de los editores como de los propios creadores, siendo ésta más nefasta en las décadas de los años sesenta y setenta que en los cuarenta y cincuenta.

Como señala también Vázquez de Parga en Los Cómics del franquismo, uno de los mayores inconvenientes de esta censura oficial fue la carencia de una normativa precisa a la que hubiera de sujetarse la edición de historietas, pues los editores ignoraban hasta dónde podían llegar y desconocían lo que se les iba o no a prohibir con el consiguiente desconcierto que no sirvió sino para agudizar el mecanismo de la autocensura.

En nuestro país los tebeos han sido y siguen siendo un producto para niños, y desde este contexto su desarrollo y su evolución han devenido difíciles en extremo. Si bien lo cierto es que ya en los años cuarenta los cómics de humor, reflejaban una serie de situaciones que en modo alguno iban dirigidos a la infancia, y que captaron la atención de numerosos adultos, a pesar de publicarse en semanarios infantiles, estableciéndose, de este modo, una especie de complicidad entre el autor y el lector adulto. Sin embargo, las gentes bienpensantes han mantenido, y mantienen aún hoy, al cómic en la consideración de un subproducto deleznable.

Visto el sentido peyorativo que se le daba a la historieta autóctona, nos resulta mucho más meritorio el trabajo de estos autores, que dentro de las limitaciones a las que se veían obligados, fueron capaces de ofrecernos un retrato de la sociedad en la que les toco vivir, eso sí, en clave de humor.

En una sociedad en la que se imponían virtuosos criterios cargados de humanidad y catolicismo medievales, en las que se encarnaban las más tradicionales virtudes y bondades que el ser humano alberga en su alma... y un sin fin de etcéteras, en la que los personajes de historieta debían permanecer alejados de cualquier contacto carnal; sorprende, en cambio, que Cucufato Pi, Ángel Amor o Golondrino Pérez hicieran de la persecución de las representantes del bello sexo su razón de existir. Y esa persecución debe entenderse que no tenía por único objeto el admirar las estilizadas curvas femeninas que los humoristas tan astutamente sabían dibujar.

De los tres citados, queremos ocuparnos deCucufato Pi, creación de Cifré y que fue quien obtuvo mayor popularidad como consecuencia, con toda probabilidad, de haber alcanzado una vida más prolongada.

Salvador Vázquez de Parga define a Cucufato como un señor bajito y feo, calvo, con espesas cejas y dos masas de cabello encima de las orejas. Enamoradizo a primera vista, siempre hacía objeto de su pasión a señoritas altas, curvilíneas, elegante encarnación de la belleza femenina de aquellos años. Cucufato pues se dedicaba al asedio de estos monumentos utilizando un lenguaje romántico y trasnochado mientras su alrededor se llenaba de simbólicos corazones que indefectiblemente acababan hechos pedazos ante el rechazo de su amor. Porque Cucufato era un reprimido sexual que cada semana trataba de superar su represión sin conseguir acabar con su enorme frustración erótica.

Para toda aquella generación que vivió la dura realidad de miedos y de hambre, donde se nos condenaba con las más pavorosas anatemas sobre el sexo, las aventuras y desventuras amorosas de Cucufato fueron como un soplo de aire que nos ayudaba a transgredir las normas que pretendían imponernos quienes nos gobernaban, quienes se enriquecían a costa de las penurias del ciudadano de a pie, de quienes actuaban con una doble moral, Cucufato Pi fue como un soplo de aire fresco y percusor del personaje, salvando las distancias, de los que tantas y tantas veces interpretaría Alfredo Landa.

Cifré fue uno de los grandes de la historieta de los años 40/60 junto a Peñarroya, Conti y Escobar. Luego vinieron Vázquez, Ibáñez, Raf, Nadal, Gin, Iñigo etc.

Guillermo Cifré Figuerola, nació en Traiguera (Castellón) en 1922 y murió en Barcelona en 1962. Cuarenta años de fructífera vida porque siempre fue un dibujante de imaginación rápida y trazo fácil, con una acusada personalidad.

Empezó a dibujar en el colegio creando una revista de cuatro páginas que vendía a sus mismos compañeros, para poder comprar más papel y lápices de colores, lo que ya nos da una idea de la personalidad del autor.

Su primer contacto con la Editorial Bruguera lo tuvo los quince años, cuando con su carpeta debajo del brazo visitaba a don Francisco Bruguera en la calle Mora la Nueva, para mostrarle sus dibujos. Muchos de ellos se quedaban allí.

Así fue creando personajes que se hicieron famosos rápidamente. Don Furcio Buscabollos, caballero medieval, que hablaba en un pseudo Italiano, El Reporter Tribulete, que en todas partes se mete, y Amapolo Nevera, un tipo muy enamoradizo, que eran los tres personajes con los que Cifré se sentía más a gusto, de los que creaban historietas más divertidas, porque Cifré era su propio guionista. Don Tele fue un personaje precursor; comenzó a publicarse cuando en España no se había instalado, todavía, la televisión.

Pero sus aficiones artísticas no se limitaban únicamente a ser “ninotaire”, sino que gran aficionado al campo salía muchos domingos para pintar al óleo. También le gustaba pintar acuarelas y hacer dibujos al carbón y participó, como cabeza de serie, en las películas de dibujos animados que se realizaron en los Estudios Chamartin, de Barcelona.

En los meses de otoño, Cifré con sus inseparables Escobar y Peña (termino cariñoso con que llamaban a Peñarroya) se iban a buscar setas. Y regresaban con buenos cestos repletos de rovellones.

Dibujó también chistes para Inglaterra y Alemania, a través de agencias. En España, aparte de las historietas que dibujaba para los tebeos de la Editorial Bruguera (Pulgarcito, El DDT, Campeón, Tío Vivo, etc.) colaboró en revistas y diarios deportivos, ya que era un gran aficionado al fútbol. En la revista “Dicen” publicaba cada semana una tira “Don Césped”, sobre incidencias de los partidos en las que muchas veces aparecía él mismo, autocaricaturizándose. Colaboró también en otras revistas como “Glosa” etc.

El primer personaje que publicó en Bruguera data de 1947 y fue Artemiso Cañaveral. Además de los personajes ya mencionados creó Cucufato Pí, Rocín y Pilón (media página), Cepillo Chivatez, Golondrino Pérez, El sabio Megatón, etc.

También dibujó tiras y chistes sobre personajes como “Vagancio”, y “Rosalia”.

Las historietas de Cucufato, de carácter más o menos testimoniales, que se limitan a reflejar con cierta dosis de ironía la realidad circundante, evidencian un espíritu que no se reduce al simple testimonio, que trasciende más allá, que expresan los verdaderos sentimientos subjetivos de la represión sexual a la que se quiso someter a todo españolito manteniéndonos alejados de cualquier contacto femenino fuera de la sagrada institución matrimonial.

La bestia viva que fue durante cuarenta años la censura franquista, cuidó cuido de tapar ombligos, besos, rodillas, muslos y todo cuanto fuera epidermis femenina que pudiera atentar a la moral católica de los adolescentes españoles. Los tebeos fueron masacrados con su absurda intervención, mutilando originales, había que cuidar muy mucho de evitar el peligro de los pecados de la carne.

Es por todo ello, lo que hace que no encontremos palabras para expresar la admiración que su obra nos merece. Cada día que pasa, creemos más y más que Cifré, al igual que muchos de aquellos artistas, fue demasiado grande para el tiempo que le toco vivir.

Cucufato Pi

Cucufato surge de la combinación de la voluntad y capacidad narrativa con la que Cifré lo provee, y con un cierto deseo de influir de algún modo en la conciencia del lector adolescente, ya que Cucufato es alguien que se enamora a primera vista. Así pues sus aventuras y desventuras consistían en el asedio constante a las espléndidas féminas salidas del lápiz del autor.

Habrá que reconocer que en una buena parte de las situaciones de las historietas de Cucufato, están realizadas con pretensiones eróticas a las que la imagen curvilínea de las distintas féminas se prestan con generosidad.

Sin embargo esta persistencia de un mismo tema no debe ser identificada como monotonía o pobreza de recursos. Al igual que ocurre con otras formas expresivas, tan sólo pretende adaptar sus mensajes a las posibilidades materiales de los ingredientes sobre los que se fundamenta.

Leer hoy día las primeras historietas de Cucufato, supone encontrarse con un mundo en que es violada impunemente la férrea censura de la época.

Si de entrada admitimos, que en su gran mayoría, los dibujantes y guionistas que han pasado o que han construido la historia de la historieta humorística de posguerra, poseían una sensibilidad especial para captar la realidad social en la que se hallaban inmersos, debemos admitir también, que dicha sensibilidad fue cercenada de raíz: censura interna al dibujante, externa la proveniente de la editorial o del estado, quedando descartados aquellos mensajes que entraran en conflicto con lo que la clase dominante entendía por realidad evidente en sí misma, es decir, quedaban descartados aquellos signos cuya función de sentido sea conflictiva con la ideología dominante.

Esto supuso que poco a poco las historietas de Cucufato fueran perdiendo su garra inicial hasta su desaparición como personaje y como historieta. A este proceso irreversible de degradación se deben la infinita banalidad y estupidez en que acabaron convirtiéndose los tebeos de humor autóctonos.

Por lo que no tiene sentido culpar ni malgastar esfuerzos en acusar a algunos autores de la época que no hicieron sino reproducir lo que los modelos ideológicos demandaban

Debemos entonces concluir que todo lo que pudieran tener de subversivas aquellas historietas, se perdió cuando se las obligó a perpetuar el orden de cosas existente. Pero cuando menos tuvo un principio de asombrosa vitalidad. Sus primeras historietas fueron, naturalmente, las más eficaces respecto a las posibilidades testimoniales del personaje.

La eficacia de la censura para eliminar todo rastro de crítica social, y no digamos ya política, fue algo bien conocido por les profesionales del tebeo posbélicos. El que junto con la crítica social pudieran desaparecer también el interés, la estética o el ingenio, es algo que se supuso secundario. Lo realmente importante fue que el niño, el adulto no sufriera una impresión desagradable.

Creo que lo dicho hasta aquí sirve perfectamente, si lo acotamos adecuadamente, para que nos hagamos una idea de las dificultades que tuvo un medio expresivo como la historieta en nuestra posguerra. Hubo aún así una historieta española de auténticos logros. Historieta de la que Cifré fue uno de los más firmes puntales y que estuvo a la cabeza en el difícil genero del humor, genero que dominó a la perfección, sin recurrir a elementos ajenos al contexto elegido como referente

Debíamos este apunte sobre este gran autor que llenó con su peculiar estilo toda una larga etapa del tebeo español. Atrás, pero no en el olvido, sino hondamente calados en una conciencia individual y colectiva, quedan los inolvidables personajes que creó para nuestro solaz entretenimiento.

Por Manuel López.

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