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miércoles, 26 de mayo de 2010

El Guerrillero Audaz. Manuel Gago

Los Fotogramas de la memoria.

Yo era un crío y pasab las horas ajeno a lo que me rodeaba leyendo tebeos. Los años pasaron y me olvidé de los tebeos. Me olvidé de todas las aventuras que había vivido. Me olvidé del Guerrero del Antifaz, del Hombre de Piedra, de Capitán Coraje, del Puma… a nuestras novias, mujeres o amigas no les gustan los tebeos.

Sin darme cuenta mi habitación se había convertido en un lugar desolado, sin diversión, sin aventura y sin entretenimiento alguno… Hasta que Valenciana reeditó El Guerrero del Antifaz en cuadernos de 16 páginas en formato vertical y a todo color, recordándome todo lo que había dejado atrás.

Recordar el pasado es, en ocasiones, vivir el presente sin querer renunciar a la propia identidad como persona, cuya historia ha quedado escrita por diferentes motivos en cuestiones que pueden ser importantes o banales, pero que marcaron el tiempo que me tocó vivir.

Siempre me gustó leer tebeos, así que caí, por segunda vez en mi vida, en la redes del Guerrero, siguieron Purk, el hombre de piedra, El Pequeño Luchador, Yuki el temerario, Piel de Lobo… y un largo etc. Mi generación está profundamente marcada por la lectura de tebeos.

Los tebeos que se publicaban en esos años, contaban entretenidas historias. Podían tener imperfecciones, de hecho las tenían, pero por encima de imperfecciones, nada nos desenganchaba de seguir semana a semana, colección tras colección, las aventuras de unos personajes de ficción que nos hacían entrar en un mundo de fantasía, de aventuras sin fin donde todo era posible. Lo importante era pasar un buen rato leyendo un tebeo sin darle demasiadas vueltas. Eran tebeos de dibujos, aparentemente, simples, modestos, siempre supeditados a la narración.

La historieta es un arte narrativo, es la imagen al servicio de la historia. He aquí el enorme valor de aquellos historietistas, a veces no suficientemente reconocido por aquellos que tienden a minusvalorar sus trabajos. El dibujo de aquellos tebeos no era demasiado llamativo. Al contrario, era funcional y rehuían virtuosismos gratuitos, que es justo como debe ser el dibujo de historieta. Unos dibujos que se hacía invisibles y no llamaban la atención, que no distraían de la historia, que lograban hacernos olvidar que los personajes eran sólo dibujos en un papel.

Quiero a insistir en que lo mejor de un tebeo no es precisamente lo mejor dibujado”.

Si una viñeta es demasiado recargada o llamativa, por muy buena que sea como ilustración, distraerá nuestra atención y nos recordará que es un dibujo, y por tanto habrá fracasado en su función de suspender la incredulidad del lector y sumergirle en la historia. Los dibujantes de historieta han de ser buenos narradores, no ilustradores exhibicionistas, lo que parece haberse perdido lamentablemente en numerosos dibujantes de las nuevas generaciones, ansiosos únicamente por demostrar las virguerías de que son capaces.

Con estas líneas pretendo reivindicar a uno de aquellos tebeos que transportan al lector décadas atrás y sirven de testimonio de una forma de entender la historieta perdida para siempre.


El Guerrillero Audaz

Título: El Guerrillero Audaz
Formato: 17 x 24 cm.
Editorial: Valenciana - 26 ejemplares (colección completa)
Año de edición del primer número: 1962
Guión y Dibujo: Manuel Gago
Protagonista: Diego Valcárcel, el Guerrillero Audaz
Época: Año 1808
Personajes históricos:
Joachim Murat (1767-1815), mariscal francés (1808)
José de Palafox (1776-1847), capitán general de Aragón (1808)

Las aventuras de Diego Valcárcel en su lucha contra los franceses, en la España de 1808. Uno de los muchos héroes españoles que participó de aquellas hazañas que acabaron con el invasor francés.

El guerrillero, sin duda, más popular de la Independencia en nuestros tebeos fue Diego Valcárcel, "El Guerrillero Audaz", que participó en la defensa de Zaragoza contra el invasor francés, donde los zaragozanos pasaron a formar parte de pléyade de héroes que asombraron al mundo.

No se nos oculta la dificultad de comentar un tebeo basado en la guerra de nuestra independencia, un acontecimiento histórico que ha sido objeto de los juicios más contradictorios. Los historiadores ingleses tienden generalmente a menospreciar el esfuerzo bélico durante la contienda, los franceses suelen considerarla como una simple explosión de crueldad y fanatismo, y aún los mismos autores españoles, que exaltan nuestras hazañas, difieren mucho en apreciar determinados aspectos de las mismas. Y no digamos ya… tratándose de un tebeo realizado en nuestra posguerra y que resalta todas las virtudes de la raza tan pregonadas y cacareadas por el estado franquista.

Si bien lo que no se puede negar, es la gallardía demostrada por el pueblo español que se atrevió a enfrentarse, en desigual lucha, al Imperio más poderoso de la época. Hecho que hasta el historiador inglés Napier, sistemático detractor de las gestas españolas, no puede menos que reconocer la bravura y abnegación con que un pueblo prácticamente desarmado, ataca las fuerzas de Murat.

El recuerdo de la gesta del Dos de Mayo y de las épicas defensas de Zaragoza y Gerona ha pasado, de este modo, a formar parte del acervo mundial de los hechos legendarios. Y también las defensas de Astorga, Ciudad Rodrigo, Badajoz y Tarragona, sin alcanzar el universal renombre de las anteriormente citadas, han sido calificadas de heroicas por amigos y enemigos.

Aunque ciertamente, y eso tampoco se nos enseñaba en la clases de historia, no se deje ni tan siquiera entrever que la iracunda rebelión del pueblo no solo fue contra los invasores, sino contra las autoridades españolas que con su servilismo y condescendencia cómplice o consentidora, habían propiciado la invasión.

En el Guerrillero Audaz la Guerra de la Independencia, si obviamos el sitio de Zaragoza, poco tiene que ver con los hechos acaecidos, el marco histórico solo es una excusa para el desarrollo de las aventuras del héroe.

En el Guerrillero Audaz nos reencontramos con el mejor Gago. Manuel Gago es nada más y nada menos que el creador de El Guerrero del Antifaz, una de las obras cumbres del tebeo de todos los tiempos de la historieta en España y que marcó a toda una generación. Manuel Gago fue uno de los más grandes autores que ha dado jamás el tebeo español.

Gago realiza aquí uno de sus mejores trabajos, librándose del apresuramiento que venia siendo característica de su obra hasta ese momento.

Si el argumento suena un poco convencional, Gago se encarga de convertirlo en una aventura trepidante, maravillosamente contada, don destaca la frescura de su narrativa.

En conclusión

El Guerrillero Audaz es un muy entretenido tebeo de aventuras. Sin muchos preámbulos, como todo buen tebeo de acción que se respete, este nos introduce en un universo donde el peligro y lo inesperado se convierten en protagonistas."Es un tebeo de vertiginoso desarrollo, donde Manuel Gago logra el tono justo para su narración y la dosis de intriga necesaria, aparte de otros valores indiscutibles y bien evidentes. El acierto de Manuel Gago con las entregas de las aventuras del Guerrillero Audaz, está en haber vuelto su mirada y su gran oficio de historietista a los mismos orígenes de su carrera.

Los grandes héroes de la historieta no mueren sino que se desvanecen, Así ha sucedido con El Guerrillero Audaz, esperemos que estas líneas sirvan para devolverlo a la memoria de los aficionados.

¿Manuel Gago un autor infravalorado?

¿A quién, interesado por la narración, puede no atraerle la forma en la que cuenta sus historias Manuel Gago? Infravalorado, depende por quién. Por los críticos ceñudos, tal vez. Por los lectores, no lo creo. Sus tebeos fueron con mucha diferencia las que más lectores consiguieron.

Manuel López

RELACIÓN DE TÍTULOS DE LA COLECCIÓN:

01 EL GUERRILLERO AUDAZ
02 EL JURAMENTO
03 ATACA EL GUERRILLERO
04 LA TRAICION
05 EL ODIO DEL CAPITAN DUNOY
06 EN LA BOCA DEL LOBO
07 PEDRON "EL TUERTO"
08 LOS BANDIDOS
09 HEROICA RESISTENCIA
10 BORDEANDO LA TRAMPA
11 LUCHANDO POR LA LIBERTAD
12 EL CASTIGO DE UN TRAIDOR
13 SENTENCIA FRUSTRADA 14
14 UNA NUEVA AVENTURA
15 CARRERA MORTAL
16 PERSEGUIDOS EN LA MONTAÑA
17 ENTREGADO AL ENEMIGO
18 DESQUITE
19 LOS HEROES DE ZARAGOZA
20 TRAICION EN LA NOCHE
21 FRENTE A FRENTE
22 EL FIN DE UN MALVADO
23 EL CASTILLO DEL MISTERIO
24 EN BUSCA DEL TESORO
25 CASTIGO SIN SENTENCIA
26 EN EL ULTIMO SEGUNDO
TRAICION OBLIGADA (Almanaque 1963).

Un enlace para el recuerdo y el disfrute, pero si de verdad te gustan los cuentos ya sabes, no dejes de pasar por tu librería preferida o el niño se nos puede terminar muriendo por falta de aficionados y coleccionistas. Gracias a vicsildavia y a la gente del CRG por la labor silenciosa que realizan a favor de nuestros cuentos más singulares y casi que perdido en muchos de los casos.




miércoles, 5 de mayo de 2010

Piel de Lobo. Manuel Gago visto por M. López.

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Concebida por Juan A. de la Iglesia y puesta en viñetas por Gago, la era prehistórica en que transcurren las aventuras de Piel de Lobo no es mas que un pretexto para crear un mundo fantástico, donde los hechos y personajes más inverosímiles son aceptados sistemáticamente como cotidianos, y en el que la imaginación del guionista se desata como pocas veces sucedió en los tebeos de la época.

Mucho más interés que el argumento en si, que transcurre en medio de las inevitables persecuciones y peleas, ofrecen los escenarios, detalles y personajes secundarios que dotan a todos los episodios de un carácter irreal: desde elementos de la mitología griega y egipcia hasta esquemas tomados de los cuentos de hadas, todo vale cuando el único objeto es, como aquí, sorprender. Así van desfilando los pueblos de los centauros, los hombres renacuajo, los genios, las rocas vivientes, los hombres insecto, las amazonas, los hombres morsa, los hombres topo e incluso el Minotauro y la Górgona, los cíclopes y un inacabado etcétera, acompañados de un sin número de monstruos igualmente fantásticos: hormigas y arañas gigantes, el perro cancerbero, la hidra de nueve cabezas, el canguro boxeador y los clásicos dinosaurios.
La magia es otro de los pilares de la fantasía de la serie, magia al estilo de los cuentos de hadas: transformaciones, conjuros, duelos entre sátiros y brujas, flores de los siete deseos, etc. Con todos estos elementos, la serie transcurre en un ambiente casi onírico, dotado de la sencillez e ingenuidad de los cuentos fantásticos, donde siempre cabe esperar una sorpresa más.

Este clima de ensueño alcanzará uno de sus puntos más altos en la aventura de Piel de Lobo en la dimensión de la Esfinges, a la búsqueda del fruto del árbol de la salud; aunque es difícil inclinarse por un episodio en concreto cuando tantos contienen hallazgos igualmente insólitos.

Piel de Lobo queda como una obra muy destacable dentro de los cuadernos de su tiempo, aunque un poco a mitad de camino de lo que hubiese podido ser en otras circunstancias de producción y realización.

De los noventa números que contó la colección, se dieron títulos tan inmensos como: El Mamut solitario, La roca que anda, Abismo sin salida, El brujo de las tres jorobas, Los arboles avanzan, o el Rapto de las libélulas.

"Piel de Lobo"
Editorial Maga - 1959
90 cuadernos
Guión: De la Iglesia
Dibujos Manuel Gago

El dibujo de historieta ha de ser dinámico, debe captar una instantánea en plena acción.

¿Y acaso éstos matices no están siempre presentes en su estilo? Unos dibujos sencillos, directos, sin trampa ni cartón. El dibujo de Gago en Piel de Lobo, es correcto y dotado de esa sensación de movimiento. Un dibujo que dentro de su aparente sencillez, se adapta a la historia como un guante a la vez que lo hace atractivo.

A la efectividad del dibujo hay que añadir la de la planificación de las páginas, que confiere el ritmo adecuado a la narración, y la elección de los planos que proporciona fuerza a la misma. Su habilidad para mezclar la realidad y la irrealidad, consiguiendo que ambos conceptos formen un conjunto indisociable por medio de una cuidadosa integración de elementos surreales.

El guión de A. de la Iglesia y el adecuado dibujo de Gago, consiguen hacernos real el irreal y fantástico mundo que sitúan en nuestra prehistoria. Una prehistoria plagada de los más insólitos e irreales personajes, que hacen de Piel de Lobo la más imaginativa y sorprendente colección de tebeos de su época.

A De la Iglesia debemos algunos de los mejores e imaginativos guiones de la historieta de la época: El Coloso, El Espíritu de la Selva, etc., pero es en Piel de Lobo donde plasma la más desbordante imaginación.

En Piel de Lobo se dan títulos tan inmensos que resulta difícil inclinarse por un episodio en concreto cuando tantos de ellos contienen hallazgos realmente insólitos

Lo expuesto hasta aquí puede dar una idea de la altura que alcanza esta obra, pero el acierto definitivo, lo que la convierte en algo especial es que consigue integrar esta suma de referencias en un cómic. Estamos ante un trabajo en el que lo fundamental es precisamente el desarrollo perfecto de una narración en forma de cómic.

Si tuviéramos que resumir en dos palabras la sensación que produce la lectura de esta serie diríamos que es apasionante, a medida que avanza la narración, te atrapa más y más de forma que casi no puedes abandonarla hasta el final.

El dibujante quizá hubiera podido emplear viñetas mucho más espectaculares, pero la impresión causada no hubiera sido ni de lejos la misma.

En cualquier caso. De hecho, y como resulta fácil de deducir de lo expuesto, Piel de Lobo es un tebeo que personalmente me agrada y que destaca dentro de los cuadernos de su tiempo, aunque siempre nos quede la duda de lo que hubiese podido llegar a ser en otras circunstancias de producción y realización.



Taim, Piel de Lobo - Gurú, el anciano mago - Buma la loba invisible y Luana la huérfana protegida de Piel de Lobo....... Pocas cosas son tan dignas de admiración como el poder de aquellos autores de posguerra para crear imágenes portadoras de una potencia sugestiva incombustible.

Al poder de esos dibujos en concreto, de esas escenas nos remitimos para subrayar a este autor, pudo, quizá no ser el mejor, pero es el que más nos hizo soñar. Y eso es algo que seguimos valorando enormemente.

M. López.

IPB Image



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domingo, 21 de marzo de 2010

El Mosquetero Azul. Manuel Gago.


Año publicación: 1962
Edita: Editorial Bruguera

Número ejemplares: 26 cuadernillos

Dibujo: Manuel Gago

Guión: Silver Kane (seudónimo de Francisco González Ledesma)


Han quedado bastante lejos los días en que se publicaban aquellos tebeos apaisados de nuestra posguerra, pero uno no puede sino revisar periódicamente algunos de aquellos títulos para pasar un buen rato. Y qué quieren que les diga, no acabo, Sin ánimo de ofender ni de jerarquizar, de acostumbrarme a los superhéroes ni al manga. Los tebeos de los que se habla y encabezan las listas de best-sellers, siguen, en su mayoría, el camino de dos o tres modelos explotados hasta el cansancio.

Hay en los tebeos clásicos de aventuras un halo ligado al exotismo y lo real maravilloso y un agrado que para mí no poseen los tebeos actuales. Sin ir más lejos "El hijo de las galeras", "El Diablo de los mares" o "El Espadachín Enmascarado". O cualquiera de los tebeos de espadachines, que hoy por olvidados, parecen anacrónicos. Había que dejarse seducir por las peleas, en teatros, castillos, en cualquier emboscada en el camino, localizaciones conocidas y esperadas, como lo eran los duelos.

Eran unos tebeos que hoy parecen clausurados, en extinción, como quizá yo como lector que, inhibido ante la avalancha de novedades de usar y tirar, no sé que comprar, no compro nada. Soy un lector desinformado por los medios que siempre hablan de los mismos y de lo mismo, y que defraudado prefiero releer a mis tebeos de siempre.

El Mosquetero azul

Hubo un tiempo en que los más jóvenes no les pedíamos a nuestros padres que nos llevaran a ver una película de terror o de efectos especiales, sino de aventuras, protagonizada por espadachines, damiselas en peligro o pistoleros del lejano Oeste. Sábado por la tarde, cine barrio, sesión doble (y continua). Ahí empezamos a ser felices con el género de aventuras, con el cine y los tebeos. Así, la aventura es un género adulto y perdurable.

El Mosquetero Azul fue uno de los muchos tebeos de capa y espada, genero muy en boga por la década de los cincuenta, bien nutrido de peleas memorables y perfectos villanos, cuya ironía y dinamismo la emparientan con otras que marcaron un hito en este tipo de tebeo de aventuras.

El Mosquetero Azul es una colección que por cuestiones económicas y por entablar una relación sentimental sumado a la cercanía de mi servicio militar, me llevaron a dejar de comprármelos, así que no fue hasta muchísimos años después, en una reedición, que pude leer la colección entera. Lectura que si bien no ha defraudado las expectativas que me había formado en mi adolescencia, tampoco las ha cumplido, quizá por lo precipitado de su cancelación. No obstante con El Mosquetero Azul recuperamos al mejor Gago. Gráficamente es uno de sus mejores trabajos, que conforma una pequeña muestra del talento y capacidad de este incomparable autor. Resulta sencillo apreciar lo que acabamos de decir en cualquiera de las páginas que conforman esta colección.

Manuel Gago fue un dibujante rápido, sus cualidades lo convirtieron muy pronto en uno de los artistas más requeridos del medio. Llegó a incursionar virtualmente en todos los géneros y demostró ser muy prolífico manteniendo una muy buena calidad media, como demuestra el listado de su obra. El estilo (de Manuel Gago resultaba inconfundible.)

Por otra parte, el buen entendimiento entre el guionista dan que todos los recursos del tebeo están bien empleados y puestos al servicio de lo que se narra, logrando la coherencia del relato. Puede decirse con propiedad que El Mosquetero Azul no pasa de ser una aventura sencilla, carente de complicaciones narrada con fluidez y sentido del humor. ¿El resultado?

Silver Kane logra el tono justo para su narración, la dosis de intriga necesaria… un lenguaje directo, ágil, sazonado con un irónico sentido del humor

Desgraciadamente a la vuelta de la esquina teníamos cercano un largo y oscuro túnel que nos sumergiría en un periodo de decrepitud. La década de los sesenta contempló una transición hacia otro tipo de historieta y la desaparición de los tebeos más emblemáticos.

Manuel López

sábado, 13 de junio de 2009

Guerrero del Antifaz. Gran Aventurero. Luis Conde y Jorge Riobóo.

Como fecha de aparición de esta popularísima serie, se da el 24 de octubre de 1944, pero uno de los investigadores que más se ha ocupado del personaje, Francisco Tadeo Juan, aventura en el fanzine COMICGUÍA que la creación del «Guerrero...» data de 1943. El grafismo de la obra coetánea de Manuel Gago en ese año, parece dar la razón al comentarista valenciano.

El éxito en los quioscos de esta serie fue tan arrollador, que de su aparición quincenal se pasó, en seguida, a la periodicidad semanal. Hasta entonces, las colecciones de cuadernillos que se habían ensayado en la preguerra civil y que con las series de la Hispano Americana llegaron a la popularidad. estaban basadas en las entregas de «aventuras completas». Con EL GUERRERO DEL ANTIFAZ se impuso el «continuará» La emoción por conocer la evolución de la trama, se sostenía durante días, imaginando posibles salidas a la situación. Todas ellas se contrastaban con la que ofrecían sus creadores y la admiración por su ingenio aumentaba.

Hasta los 200 primeros números, la serie fue, sin duda la más popular. Se llegaron a lanzar hasta cerca de 130.000 ejemplares por semana. Luego, este éxito inesperado, Propició la muerte de la gallina de los huevos de oro ya que Manuel Gago se dispersó por infinidad de otras series.

La idea de la serie era mostrar un fresco heroico de la Reconquista, que duró 8 siglos, En la mente de Manuel Gago y también en la de sus millones de lectores, el GUERRERO DEL ANTIFAZ es un trasunto del Cid Campedor, tal y como lo imaginábamos en las pesadas clases de Historia memorística del franquismo. ¡Este si que era un héroe digno de ser imitado y no lo que con los cronicones y los romances impuestos nos querían hacer ver en las escuerlas!

El Guerrero del Antifaz que ocultaba a su personalidad bajo la máscara para ejercer solitario su justicia contra los moros españoles, seguirá luego ejerciéndola contra bereberes, tunecinos, tuaregs, turcos, Mongoles, Árabes, Chinos, tártaros y todo lo que se considere enemigo de su particular «Cristiandad». Ayudado por algunos cristianos españoles, y también a veces por musulmanes amigos, no ceja en su particular venganza contra los matadores de sus padres, novias y esposa e hijo: Los lances se repiten hasta la saciedad y en algunos casos hay personajes... ¡que mueren dos veces! Bien es cierto, que para entonces la serie está ya fuera del control de sus creadores. Por imposiciones de los editores y la censura gubernamental, Manuel Gago dobió dejar su personaje en manos de uno de sus continuadores, Matías Alonso. Cuando en 1979, ante la ola del «revival» se decide Gago a recrear unas «Nuevas Aventuras...» ya tienen 64 años, España vive una transición democrática y el personaje, con tratamiento «para adultos», no es ni la sombra de lo que fue.

La personalidad de Manuel Gago como historietista es tan singular que de por sí llena todo un capítulo de la historia de los Tebeos españoles. Con 18 años crea su personaje má s famoso y lo sostiene durante 22 años en plena popularidad. Lo retoma a sus 64 años con pleno vigor creativo, aunque su grafismo acuse el paso de los años. Deja para la Historia más de 50 series, en un alarde delirante de capacidad fabuladora, nunca igualada en España.

En tal volumen, es inevitable la repetición de situaciones y personajes. Cuando se analice todo en profundidad se descubrirán aspectos demoledores, pero también asombrosos. La personalidad impar de Manuel Gago espera su estudio y su valoración exacta. Decir que copió a Alex Raymond o Emilio Freixas, es decir poco. Que conoció la obra de Kuri Caesar y su CROCIATO NERO, es algo más raro. Decir, en fin, que fue uno de los más originales creadores españoles resulta, hoy, un atrevimiento.

Luis Conde y Jorge Riobóo.

FICHA HISTÓRICA.

GUERRERO DEL ANTIFAZ.

Cronología: Del 24 de octubre de 1944 a mediados de 1966. (NÚMS. 1 y 2 quizás 1943.)

Números publicadas: 668 cuadernos y 21 almanaques (1946 a 1966) de 1ª etapa (3 ALMANAQUES 1973 a 1975 y varios EXTRAS 2ª etapa)

Autores: Manuel Gago, creador en guión y dibujo. Asistido por otros guionistas como Pablo Gago. Pedro Quesada y Vicente Tortajada. En el dibujo fue ayudado por Alberto Marcet, Miguel Quesada. Luís Gago y Luís Bermejo, siendo sustituido por Matías Alonso. desde el número 421 al 503.

Editorial: Editorial Valenciana. S.A. VALENCIA.

Formato: Cuadernillo apaisado de 24 X 17 cm.

Número de págs.: Del 1 al 54 con 16 págs. y del 55 al 668 con 10 págs.

Precio facial: 75 cts. y luego 1 pta., 1,25 ptas., 1,50 ptas., y 2 ptas.

Periodicidad: Quincenal y luego semanal.


Nota: Las imégenes están obtenida de: digitalart. la del guerrero más moderna y la clásica de una bitácora que mima el tema: Corsariosinrostro.

El artículo se publicó en Gran Aventurero. Nos hemos limitado a su transcripción, procurando no alterar absolutamente nada y ponerlo con unas imágenes diferentes.

Para ver el primer número: El Guerrero del Antifaz.

martes, 19 de mayo de 2009

El Espadachín Enmascarado. Manuel Gago

Apuntes sobre el Espadachín Enmascarado

La obra de Manuel Gago es espectacular por su fuerza, su enérgico y hasta violento sentido del movimiento. En cada viñeta te arrastra la acción sin necesidad de leer el texto. Valiéndose también de su extraordinaria habilidad en el trazo situando a sus personajes en los más variados ángulos y puntos de vista, en las posturas más forzadas y violentas.

También es espectacular su obra gracias al sentido de la composición que siempre rige las viñetas de Gago. Personajes y decorado forman un todo épico y heroico. Manuel Gago fue un maestro del cómic y en el terreno de la Capa y Espada desenvuelve en la mejor tradición de los mejores maestros mundiales.

Por alguna extraña ley, el hombre tiende a idealizar aquello que solo ha vislumbrado, adornándolo de hermosas cualidades, siendo lo más frecuente después al percibirlo en su totalidad, quede desilusionado al comprobar que su imaginación había superado en mucho al original, todo esto viene a cuento de lo que a mí me ocurrió al conocer la serie que voy a comentar: El Espadachín Enmascarado.

Había tenido, hace ya bastantes años, ocasión de ojear superficialmente los primeros cuadernos de esta serie y como consecuencia de todo ello había llegado a la conclusión de que El Espadachín Enmascarado constituía un magnifico tebeo, auténticamente innovador en el campo de la aventura.

Conocido el producto en u totalidad, la apreciación no podía haber sido más correcta, pues en escasa ocasiones he visto una utilización más correcta del lenguaje de la historieta, con un guión que aún que parece realizado por una persona procedente de otro medio, en esta caso el literario, ha sido capaz de adaptarse al cambio y hacer uso de los recursos propios de la historieta, que en ocasiones podrán ser más o menos eficaces que los de la literatura escrita, pero son en todo caso distintos.

El responsable número uno de la serie, no es ningún desconocido ni un recién llegado al medio, sino un hombre con un largo hacer en este campo, y uno de los más prestigiosos autores nacionales, creador entre otras serie de la mítica saga de El Guerrero del Antifaz.

Dicha saga significó la consagración de su autor y la aparición de un nuevo concepto, en la historieta de aventuras en nuestro país. Además, y es lo que aquí más nos interesa, significó el inicio de una evolución en su autor que, a lo largo de sucesivas series de este y otros personajes, se consagró como un hábil narrador.

En el Espadachín Enmascarado Gago nos ofrece apabullantes lecciones de asignaturas tan elementales como, por ejemplo, planificación y montaje, pero el acierto definitivo, lo que la convierte en algo especial es que consigue integrar esta suma de referencias en un cómic. Estamos ante un trabajo en el que lo fundamental es precisamente el desarrollo perfecto de una narración en forma de cómic. Gago, crea sus propias reglas en cada trazo. El rasgo característico de Gago es su enorme personalidad, lo exageradamente reconocible de su huella.

En definitiva, encontramos en el Espadachín Enmascarado algunas de las cosas por las que vale la pena ser aficionado al cómic, todas ellas, por otro lado, constantes en la obra de Gago, que son fuerza gráfica y calidad narrativa, consagradas ambas a la culminación de la aventura.

Quienes han querido darle un excesivo significado político y moral a la más celebrada obra de este autor: El Guerrero del Antifaz, silencian otras (El Pequeño Luchador, Purk, El Hombre de Piedra o la que nos ocupa) que al igual que ella son, ante todo, una narración épica, y, ante todo, una narración visual.

Quizá lo más admirable en Gago era su asombrosa capacidad de síntesis, tanto en la síntesis guión-dibujo como la capacidad de transmitir gran cantidad de ideas en muy pocas de imágenes.

Lo más notorio es el realce del protagonismo que la imagen ha de tener en todo tebeo, no siendo sustituido por diálogos, es a través de la imagen que se trata de expresar todos los sentimientos, destacando así las posibilidades que el montaje y la misma viñeta le ofrecen quedando los diálogos como apoyo a unos dibujos totalmente adecuados a lo que se nos está contando

Siempre he considerado que el abuso de textos de apoyo o el uso de diálogos hipertrofiados y superfluos no es más que la constatación de que el autor no ha sido capaz de comprender que la historieta, o narrativa dibujada, es un medio autónomo, con unas posibilidades y unos limites propios muy distintos a los de otros medios de comunicación y que desconoce, en consecuencia, el ABC del medio que utiliza. Quizá haya gente que considere discutible esto o que incluso afirme que la calidad de un tebeo viene dada ante todo por su calidad literaria, pero en lo que supongo que todo el mundo está de acuerdo es en que si un autor nos obsequia con unos enormes diálogos, estos han de tener una mínima calidad y no estar repletos, como no es este el caso, de malísima literatura.

- Una voluntad narrativa decididamente popular, nada trascendente. En este último punto creo que pocos han llegado a cotas tan altas como las alcanzadas por él.

Por lo considerable de su obra, por haber creado personajes que traspasan fronteras físicas y cronológicas, sentando las bases de un modo de dibujar su trabajo se inscribe por derecho propio en la Historia del buen Cómic.

OOO


A vuelapluma:


El Espadachín Enmascarado


Como ya he dicho, he vuelto a leer la reedición de El Espadachín Enmascarado que en su día realizó Editorial Valenciana, una de las mejores creaciones del malogrado Manuel Gago.

Indudablemente es ésta una de las mejores colecciones de la década de los cincuenta y quizá de la historia de la historieta española. Se trata de una obra a la que el tiempo ha hecho poca mella, por la simple razón de que se sustenta sobre una historia y un guión de calidad. Ello nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Es El Espadachín Enmascarado una obra maestra?

Basándonos en los parámetros señalados por la publicación El Wendigo y que resumen como sigue:

El termino OBRA MAESTRA aplicado a un cómic ha de reunir, como mínimo, los requisitos siguientes:


  • Una buena historia

  • Un buen guión

  • Una buena realización gráfica en sus dos vertientes:

Narrativa

Estilística

  • Perfecta conjunción entre texto y dibujo

  • Que sus imperfecciones sean tan evidentes y/o geniales que rompan moldes y marquen pautas a otras obras posteriores

Por último no se puede olvidar lo que verdaderamente representa la palabra MAESTRO/A. Significa, entre otras acepciones la de educador, instructor, orientador, profesor, guía, ejemplo, etcétera. Y en el caso del cómic, que es un lenguaje verbo-icónico, debe conseguirlo en sus dos apartados texto y dibujo.


Esta es la definición, como ya hemos dicho, del Wendigo para poder definir una obra maestra. Así pues intentaré analizar la serie que nos ocupa bajo esos parámetros.


El ANÁLISIS

Si analizamos cada uno de los apartados en que el Wendigo divide el término, resulta evidente que si no nos encontramos ante una obra maestra, es lo que más se le asemeja, especialmente en los apartados Historia y Guión, incluso en el apartado Diálogos y Textos de Apoyo, por la sencilla razón de que si no son sublimes sí son buenos y sin duda la obra de Gago, sirvió como espejo a otros autores.

EL DIBUJO

Algo que haya dibujado Manuel Gago es muy difícil, aún en sus momentos más bajos, se le pueda poner peros en las dos vertientes de narración y estilo. Conozco casi toda la obra de este dibujante, al que considero un autor capaz de llevar a buen puerto cualquier trabajo y especialmente los llamados de capa y espada.


MATICEMOS


A poco que se quiera entrar en análisis nos encontramos, en que sus mejores viñetas, son las que describen enfrentamientos físicos, carreras, en una palabra acción. Son unas viñetas que firmaría cualquiera de los grandes dibujantes de la historieta. Es un trabajo con personalidad, es un producto notable, destacable y capaz de crear escuela y de hecho creó secuela. Y que decir de aquellas otras en la que no existe acción, los personajes siguen teniendo vida, movimiento. Esta afirmación es plenamente contrastable en cualquiera de los tebeos de la serie.

Las viñetas de Gago tienen vida, pobladas por personajes con entidad. Ampliando el análisis a los personajes femeninos, nos hallamos ante una sucesión de mujeres con entidad, con personalidad, capaces de transmitir emociones.

¿Es esto un ejemplo de maestría? Cuando menos se le aproxima mucho.

Debo insistir en la necesidad de situar a Manuel Gago donde se merece, reconozcámosle una gran capacidad para realizar un trabajo, hecho con talento, que resulta sumamente gratificante.


LO NARRATIVO

Imagen y palabra se complementan, lo que significa que ninguna de las formas expresivas está de más. No nos encontramos viñetas en las que las palabras escritas digan una cosa y las imágenes otra.


EL GUIÓN

Una de las grandes bazas de la serie es el guión. Habrá quien aduzca que no es cosa del otro mundo pero al menos contiene una serie de elementos que consiguen mantener el interés del lector. El mayor acierto del guión es conseguir que una historia de la época en que fue escrita haya superado los 50 años que nos separan desde su creación.

CONCLUSIÓN

¿Es una Obra Maestra el Espadachín Enmascarado de Manuel Gago? Quizá no lo sea, pero cómo ya he señalado, en lo que más se le parece, cuando menos en sus ciento y pico primeros números y no hago esta afirmación por nostalgia de una niñez perdida.



sábado, 16 de mayo de 2009

El Duque Negro. Visto por Hasieran.

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No podía dejar la ocasión y recordaros que Hasierain continúa con "El Duque Negro", sigue elaborando para cada uno de los cuadernillos esas fichas tan peculiares que le dan un rasgo de identidad, con ellas no deja de revalorizar algo que por si mismo ya es impagable.

En este número nos deja un apunte sobre el castillo de Monzón y el recuerdo de los Templarios. 

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Además de incluirnos una imagen tan gratificante como esta

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Puro derroche de ilusión y fantasía, el protagonista para el que no lo sepa es Raimundo de Santa Fe, un noble caballero de ascendencia astur, a quien inmortalizaron José Ortíz y Manuel Gago en 1957. 

Nos sumerjen en un mundo tan peculiar como el de la España de la Alta Edad Media, donde hablar de los encuentros y desencuentros entre moros, judíos y cristianos es quedarse un pelín cortos.

Otros enlaces para ser vistos y pasar un rato aprendiendo cosas: 

Hace ya tiempo que no os hablo de estos otros amigos que trabajan sendas bitácoras como poco singulares, pero un paseo y hacerse seguidor de la misma será todo uno:



miércoles, 29 de abril de 2009

Sobre la censura franquista y el Guerrero del Antifaz.


El delito de escándalo público lo constituye la exposición de doctrinas inmorales, la exteriorización de ideas, opiniones o conceptos atentatorios a los principios morales, consagrados como básicos e intangibles por las normas vigentes en la comunidad. Tal exposición puede suponer un peligro para los valores éticos, fundamentales, que la ley debe tutelar con toda energía, no sólo por razón del mal ejemplo que suponen determinadas manifestaciones, sino en atención al agravio que infieren a los comunes sentimientos de decencia, con la conmoción social de ello resultante, que ha de traducirse en la sanción penal adecuada, valladar a estas crecientes y corrosivas demasías, como un indiscreto reportaje sobre un drogadicto, pederasta y antisocial, cuyas procacidades dialécticas recoge extensamente el informado. 


Los efectos de la censura:

 Cuando se habla de la historieta de posguerra, resulta fundamental la memoria colectiva, algo que el Estado intentó manipular deliberadamente con mecanismos oficiales -la censura- y que la población civil asimiló autocensurándose de manera no oficial como mecanismo de defensa.

Es preciso subrayar la necesidad de sustituir las visiones anecdóticas de la censura por una interpretación más realista. En el análisis de la historia intelectual española bajo el franquismo, el punto de partida ha de ser la eliminación física de toda voz disidente durante y después de la guerra. Los efectos avasalladores de la represión franquista condicionan así la evolución ideológica de las generaciones surgidas en la posguerra. La represión y la censura no servían para suprimir incidentalmente la exteriorización de un pensamiento subversivo, sino a ahogar definitivamente la existencia de tales opiniones. En estos términos debe entenderse el funcionamiento de la censura, era, simplemente el método, impedir que nadie se desviara del statu quo fijado. 

La orientación de la Iglesia Católica durante franquismo:

 En los criterios políticos de la Iglesia Católica se traslucen unas convicciones cuyo fin básico parece consistir en la conservación de una civilización considerada como propia de España, cuya existencia está puesta en peligro por la amenaza del ateo y materialista comunismo.

 El ideario del sector católico coincide, en este punto, completamente con el del fascismo y el nacionalsocialismo, razón por la cual las ideas políticas que provienen de estos movimientos no son juzgadas incorrectas.

 Dentro del régimen, la ideología del catolicismo, lejos de ser monolítica, estaba dominada durante la década de los cuarenta por una tendencia integrista con aspiraciones no menos totalitarias que otras familias del régimen. Este pensamiento quedó perfectamente definido por el obispo de Jaca en una época anterior:

«Si se nos manda que a Dios demos lo que es de Dios y al César lo que es del César, no se nos permite desconocer que el César –es decir, el Estado, los Poderes Públicos y toda la Sociedad Civil– también pertenece a Dios.»

  Ante la imposibilidad de negar la influencia del sistema censorio sobre la cultura, resulta ridículo minimizar su importancia, mediante la reducción de su significado a problemas meramente relacionados con la historieta como se ha venido preconizando por algunos estudiosos del tema.

 Esto nos lleva a una segunda precisión no menos importante. Es incuestionable la ausencia de lo que puede considerarse crítica del orden social en la historieta de los cuarenta, pero esta situación no puede achacarse a la censura sin relacionarla con la política represiva del franquismo de la cual formaba parte. No puede extrañar la falta de pruebas documentales que consignen actuaciones censorias contra obras socialmente comprometidas en un clima en que la mera sospecha de una militancia en este sentido podía significar peligro de muerte.

 Así pues, hablemos de los tebeos en el franquismo y no de los tebeos del franquismo

 Cualquier ejercicio de crítica, por modesto que sea, exige colocarse a una mínima distancia. Cualquier análisis resulta siempre perjudicado si se efectúa desde el meollo del asunto, y así me siento cuando me propongo presentar lo que por aquí se hace en lo que se ha dado en considerar como un ejercicio de nostalgia.

 Seré sincero. Tengo que ser sincero con el lector, ya que es quien soporta estas neuras. Tengo que ser sincero con el lector, ya que es quien soporta estos textos. Todos tenemos una colección que recordamos con cariño y que de encontrarla hoy seguramente compraríamos y la mía fue y es El Guerrero del Antifaz.

 Nos pasa, al menos a mí me ocurre, que tenemos una gran tendencia a pensar que lo que nos ha sucedido le ha sucedido a todo el mundo. Realmente mi juventud coincidió con unos años que el tiempo y la historia dicen que fueron agitados e interesantes, muy distintos respecto a lo que ha pasado después en el mundo, con lo cual no descarto que al evocarlo pueda sentir nostalgia. Pero el hablar sobre tebeos no es un culto a la nostalgia”. Uno, cuando escribe, trata de escribir sobre  personajes a los que, por una causa u otra, les tengas cariño. No es solo volver la vista atrás hacia aquella época de juegos y lecturas en la calle al atardecer, de llamadas a gritos con que nuestras madres nos llamaban a merendar. Quiérase o no, una y otra vez, la figura de El Guerrero del Antifaz un referente inevitable cuando se trata de hablar de la historieta española.

El Guerrero del Antifaz o la vigencia del mito

 A la muerte de su creador Editorial Valenciana reeditó, con periodicidad semanal, la serie de El Guerrero del Antifaz. Es, probablemente, la edición más cuidada y mimada que se ha hecho.

 El Guerrero no había vuelto, pero se estaba  reimprimiendo. Otra vez más. ¿Por qué? ¿Por qué El Guerrero del Antifaz, y no otros personajes, se ha convertido en mito vivo tras páginas y páginas? El Guerrero ha sobrevivido a las modas cuando él dejó de serlo. Ni el cómic europeo, ni el manga, ni los superhéroes, ni la TV han apagado su llama en el recuerdo del aficionado. Pero hablemos del mito.

 El Guerrero del Antifaz nace de las inquietudes artísticas de un irrepetible Manuel Gago, crece porque aporta frescura, deslumbrantes momentos épicos, calidad y originalidad en el lugar común pero su longevidad nos lleva a preguntarnos qué es lo que lo mantiene vigente hoy en la memoria del aficionado. Mantenerse es mucho más difícil que llegar. El lápiz de Manuel Gago hizo posible el milagro. Más ¿por qué esas páginas vuelven a enganchar, reedición tras reedición?

 En los años de posguerra necesitábamos sueños, necesitábamos soñar, y El Guerrero del Antifaz vertebró, en torno a su persona, un material que estaba ahí. Su creador fue capaz de vampirizar y absorber de modo natural e imaginativo los elementos de la aventura y de la épica.

 En El Guerrero del  Antifaz se  combinan los  ingredientes clásicos de la  aventura (acción, amor y deseo, riesgo, codicia, amistad, odio...) con los elementos propios del registro épico (mujeres hermosas y llenas de peligrosas sorpresas, violencia cotidiana - en muchas ocasiones sanguinaria, héroes musculosos, situaciones imposibles pero fascinantes).

 Pero, ¿por qué El Guerrero y no otro? Ha llegado el momento de retornar al lugar común, a la tradición -a veces subconsciente- acumulada. Los temas del arte no son escasos pero hay que convenir en que son limitados. Con una temática ya inventada sólo la emoción del creador puede permitir una revisitación a las fuentes clásicas. El Guerrero del Antifaz no estuvo solo, hubo otros Guerreros pero, al final, sólo él ha permanecido.

 Como ya hemos dicho nació de la mano de Manuel Gago, desde sus primeros números llamó la atención del lector, nos devolvía a las tradiciones propias de medievo, al Cid Campeador.

 En El Guerrero del Antifaz, Manuel Gago, creó algo propio con tal vitalidad que se ha convertido en el paradigma de esa mixtura, del lugar común revisitado. Sólo él transmite emoción, sentido de la maravilla

 El Guerrero del Antifaz es el lugar común del medievo, pero el lugar común traspasado por un aliento personal, con una voz vital, evocadora  y recreadora. Una voz propia merced a la cual El Guerrero del Antifaz no es personaje dentro de un género  concreto, el  medievo, sino que ha trascendido El Guerrero del Antifaz no es un personaje más en el Olimpo del tebeo posbélico, es "EL" personaje.

 Viendo lo que aún hoy todavía se publica sobre el personaje, nos irrita, nos solivianta ¿Por qué no permiten que muera en paz? El Guerrero fue para muchos la esencia del género que demandaban nuestros sueños; casi, casi su definición. El Guerrero del Antifaz es el mito                                                                                      

Manuel López.


Desde hace un  tiempo atesoro cuentos impresos de Manuel Gago, este que os presento me parece muy oportuno para unas reflexiones tan singulares como las de Manuel López.

Enlace relacionado: Manuel Gago. Viriato 1942

Una cortesía de los chicos de La Mansión-CRG que saben lo que son los cuentos en nuestro país. Otro enlace sobre la obra de nuetsro entrañable y autor: Manuel Gago.

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lunes, 13 de abril de 2009

Castor. Manuel Gago.

Dibujo de Manuel Olalla.


Castor

Ficha Técnica

Castor – 1962

Guión y Dibujo: Manuel Gago

Editorial Maga – 42 números

Reedición – El Boletín



Los cuadernos de aventuras han conocido en España casi tres décadas de éxito, tanto comercialmente como por la popularidad alcanzada por éstos. En este tiempo, años cuarenta hasta principio de los sesenta, se editaron cientos y cientos de cuadernos que abarcaban todas las variantes posibles de la aventura. Uno de máximos exponentes fue, sin duda alguna, Manuel Gago uno de esos muchos autores que florecieron en la posguerra. Aprendió el oficio sobre la marcha. Poco a poco fue imponiendo un estilo, una forma de narrar realmente insuperable.


Creó un personaje y fue una de las mejores series que nunca la historieta autóctona ha publicado. Su indudable talento y profesionalidad, le permitió el dominio que ejerció sobre el escenario de la historieta española durante mas de 20 años. En 1962 su talento creativo nos ofreció un personaje, que a pesar de lo limitado del formato en que fue lanzado, contiene algunos de los momentos más brillantes y antológicos de la historieta española: Castor, que al igual que sus homónimos Purk el Hombre de Piedra y Piel de Lobo, transcurren en la Edad de Piedra donde la fantasía más desbordante se constituye en motor fundamental de la acción.

Releyendo la serie de Castor, se explica perfectamente el porqué de su aceptación y popularidad. En primer lugar es un héroe juvenil en el que el lector se veía reflejado. En segundo lugar la colección está concebida sobre un esquema aparentemente sencillo pero que no es tal si se lee con cierto detenimiento. En tercer lugar posee un dibujo ágil en el que las figuras parecen estar en continuo movimiento, llenos de una incansable vitalidad. Castor despierta sensaciones en el lector, el personaje nos agrada, y está tratado de forma correcta por el autor, por lo que no resulta difícil la identificación con el personaje. Para crear un personaje que logre seducir al lector, hay que tener en cuenta el talento y la sensibilidad que poseía el malogrado Manuel Gago.

Esas son las premisas de Castor, donde a pesar de la premura de su realización (no olvidemos que Gago llegó a realizar mas de cuatros series distintas a la semana), nos demuestra, una vez más, ser un historietista nato.

Las aventuras de Castor se enmarcan, como ya hemos dicho, en unos supuestos “albores de la humanidad”, y el desencadenante de sus aventuras es la recuperación del fuego, el cual ha sido robado por una tribu hostil merced a la traición del despechado “Cuervo” que ha sido rechazado por la hermana del héroe.


Después de un sin fin de aventuras donde encontramos títulos tan inmensos como: El bosque del misterio, La horda salvaje, El bosque en llamas, A galope tendido, y en especial La horda silenciosa, donde un pueblo que camina arrasándolo todo a su paso hasta morir de agotamiento, resulta verdaderamente original.

La serie termina con el mas anciano de la tribu dirigiéndose a los lectores a los que dice: durante muchos años se contará de generación en generación la historia de Castor, el primer hombre que ganó la amistad del perro y del caballo que ya no se separaran jamás.

El dibujo de Gago en Castor puede parecer un tanto descuidado en ocasiones, debido, como ya hemos señalado, al acelerado ritmo de producción a la que estaba sometido, pero goza de gran atractivo, destacando de forma clara las virtudes de su inigualable estilo, muy especialmente en las escenas de lucha. A Gago se le podrán discutir muchas cosas, pero nunca su enorme entrega al medio, aún en sus obras menores siempre destaca esa sensación de movimiento en sus figuras.

Sin embargo, lo mejor de todo es que la puesta en página se ha contemplado como uno de los puntos esenciales de la narración, de fácil lectura, con una continuidad que aún hoy muy pocos autores han igualado, con lo que sus historias discurren de forma lógica, o al menos todo lo lógicamente que permiten las pautas del género en el que principalmente se circunscribe el cómic de aventuras.

Resumiendo: En esta obra hemos encontrado una narración que puede ser comparada con cualquier otra de entre las mejores creadas por Manuel Gago.

Manuel López.



Para ver alguno de estos cuentos:

Castor: La traición de cuervo. nº 1

Castor: En poder de los hombres rojos. nº 2 


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